
De sus primeros experimentos frente a una cámara a El Hoyo en la Cerca, Tú Eres Mi Problema, Un Mal Partido y la nueva sitcom Karaoke, Santiago Barajas ha construido una carrera guiada por la curiosidad, el juego y el deseo constante de descubrir hasta dónde puede llegar como actor.
Antes de saber que quería dedicarse profesionalmente a la actuación, Santiago Barajas ya tenía una relación especial con las cámaras. Desde pequeño disfrutaba grabar lo que hacía, repetir trucos, imitar películas y crear pequeñas historias a partir de todo aquello que imaginaba.
“Siempre me gustó el verme a través de una pantalla y poder crear estas historias que siempre tenía en la cabeza”, recuerda. Aquella curiosidad infantil terminó convirtiéndose en una pasión que encontró un punto de inflexión cuando llegó su primera película: El Hoyo en la Cerca.
El proyecto no solamente significó su debut cinematográfico, sino también la confirmación de que quería dedicar su vida a la actuación. La película tuvo presencia en el Festival de Venecia y posteriormente en los Premios Ariel, experiencias que Santiago recuerda como algunos de los grandes regalos de sus primeros años en la industria.
Para él, formar parte de aquella producción significó abrir una puerta hacia un mundo que hasta entonces apenas comenzaba a descubrir. Incluso recuerda con especial cariño las siete semanas que compartió con sus compañeros de reparto, una experiencia que combinó aprendizaje, nuevas amistades y, por supuesto, el caos de convivir con un grupo de adolescentes.
“Si a mi yo del pasado le dijeran que después de haberse animado a inscribirse a esa primera audición pasaría todo esto, creo que jamás lo habría creído”, cuenta.
Un personaje nunca es solamente un personaje
Con cada nuevo proyecto, Santiago ha descubierto algo diferente sobre sí mismo. Para él, el actor que entra a una producción nunca es exactamente el mismo que sale de ella.
Uno de los proyectos fundamentales en ese proceso fue Tú Eres Mi Problema, donde tuvo su primer protagónico. El personaje de Sebastián lo llevó a cuestionarse la manera en la que utiliza su mente y su cuerpo para construir una interpretación y, a partir de ahí, comenzó a desarrollar un método personal para acercarse a cada nuevo personaje.
Pero quizá uno de sus aprendizajes más importantes ha sido entender dónde termina el personaje y dónde comienza él.
Interpretar implica, para Santiago, prestar la mente y el cuerpo para traer a alguien a la realidad. Eso significa enfrentarse a situaciones que probablemente nunca viviría de la misma manera en su vida personal, pero que pueden convertirse en oportunidades para crecer.
También significa aprender a soltar.
Cada personaje necesita tener su propia esencia y, para conseguirlo, Santiago entiende que no puede quedarse atrapado en el anterior. Esa búsqueda de personajes diferentes es precisamente una de las cosas que más disfruta de su profesión.
Nacho Gómez: aprender a jugar
El próximo paso llega con Un Mal Partido, película que llegará a los cines este 8 de octubre, donde Santiago interpreta a Nacho Gómez.
Nacho es un adolescente despreocupado, algo ingenuo y despistado que vive bastante metido en su propio mundo. Como buen hermano de en medio, puede sentirse invisible o incomprendido, mientras atraviesa los conflictos propios de su edad, incluyendo el complicado intento de acercarse a Zoé, la chica que le gusta.
Construirlo representó para Santiago una oportunidad para explorar un territorio que quería trabajar más: la comedia.
Desde el callback, el director Salvador Espinosa le dio una indicación que terminó siendo fundamental para su proceso: jugar y divertirse. La libertad para improvisar, proponer y reaccionar más allá de lo escrito en el guion permitió que Santiago encontrara nuevas posibilidades dentro del personaje.
“Con Nacho aprendí a soltarme, a no tomarme las cosas tan en serio y a perderle el miedo a proponer”, explica.
El resultado fue también una nueva relación con la comedia. Santiago descubrió que podía explorar un tono que anteriormente no sentía completamente suyo y que la espontaneidad podía convertirse en una de sus herramientas frente a cámara.
Aunque Nacho es diferente a él, también encontró pequeños puntos de conexión: los nervios frente a alguien que te gusta, quedarse en blanco sin saber qué decir o simplemente perderse en los propios pensamientos mientras el mundo continúa alrededor.


La comedia también requiere escuchar
Para Santiago, hacer comedia no significa necesariamente decir un chiste. Muchas veces, la situación es la que genera el humor y el personaje simplemente debe vivirla con absoluta naturalidad.
Ahí entra uno de los elementos que considera fundamentales: el timing.
Una pausa, una reacción o una frase dicha en el momento incorrecto pueden cambiar por completo una escena. Pero además del timing, existe otro ingrediente esencial: escuchar.
“Si no estás escuchando lo que ocurre a tu alrededor, tu remate no va a entrar y el timing no va a funcionar”, explica.
Para él, la comedia funciona como un rompecabezas en el que todos los actores tienen que estar presentes y dispuestos a ceder espacio. No se trata de competir por el último chiste, sino de construir juntos el mejor momento para la escena.
Aprender de quienes admira
En Un Mal Partido, Santiago compartió set con Mauricio Ochmann y trabajó bajo la dirección de Salvador Espinosa, una experiencia que describe como profundamente enriquecedora.
De Espinosa destaca especialmente la confianza que depositó en él y la libertad que le permitió tener durante el proceso. Más allá de ayudarlo a construir a Nacho, el director lo impulsó a confiar más en sus propias propuestas y a sacar a la superficie una parte de sí mismo que todavía no sabía cómo utilizar.
De Mauricio Ochmann, Santiago destaca su trayectoria, profesionalismo y la posibilidad de observar de cerca el proceso de un actor con tantos años de experiencia.
“Siempre intento absorber todo lo que puedo de mis compañeros”, comparte.
De Nacho a Franco
La exploración de la comedia no termina con Un Mal Partido. Santiago acaba de terminar el rodaje de Karaoke, la nueva sitcom de ViX, donde interpreta a Franco.
Aunque todavía existen muchos detalles del proyecto que no puede revelar, adelanta que se trata de una historia llena de personajes entrañables, canciones y referencias icónicas de México.
Uno de los aspectos que más disfrutó fue precisamente la dinámica del elenco. La posibilidad de improvisar y la generosidad entre los actores crearon una energía especial en el set.
Para Santiago, Karaoke también representa un nuevo reto. Franco es muy diferente a él y, precisamente por eso, el personaje lo llevó nuevamente fuera de su zona de confort.
“Creo que este proyecto llevó mi comedia a otro nivel”, asegura.
La serie también le permitió volver a trabajar con Salvador Espinosa, además de compartir experiencia con los directores Rodrigo Santos y Ramiro Ruiz.
Todo formato tiene algo que contar
Cine, televisión, teatro, cortometrajes, comerciales e incluso un video musical de Don Omar forman parte ya del recorrido de Santiago.
Cada formato le ha enseñado algo distinto. El teatro exige una mayor expresividad y conexión con el público; la televisión requiere velocidad y capacidad de adaptación; mientras que el cine demanda atención a cada pequeño detalle de la interpretación.
Aunque disfruta todos los formatos, reconoce una especial conexión con el cine y las series. Le apasiona todo lo que existe detrás de una producción: las cámaras, la construcción de los personajes, el proceso creativo y la posibilidad de formar una nueva familia con cada proyecto.
Y justamente esa necesidad de seguir explorando lo lleva a pensar en sus próximos retos.
Después de interpretar personajes como Nacho y Franco, Santiago quiere alejarse de lo conocido. Le gustaría interpretar a un villano, enfrentarse a un personaje psicológicamente complejo y explorar un lado dramático que le permita demostrar otras facetas de su rango.
También sueña con proyectos que impliquen acción, peleas, stunts, vehículos o una preparación física específica.
Lo que viene
Con Un Mal Partido a punto de llegar a los cines, Santiago atraviesa un momento de su carrera que recibe con gratitud y entusiasmo.
Para él, conseguir un proyecto es solo una parte del camino. “El trabajo del actor es el casting, el callback y todo ese proceso; estar en un set es el regalo.”
Esa idea resume buena parte de su manera de entender la profesión. Estar en un set significa disfrutar, aprender y aprovechar la oportunidad de contar una historia.
Ahora, su objetivo es seguir construyendo un camino donde ningún personaje sea igual al anterior.
Quiere hacer comedia, drama, acción y personajes que lo obliguen a aprender nuevas habilidades. Quiere seguir enfrentándose a retos interpretativos y físicos, pero sobre todo quiere seguir contando historias capaces de conectar con el público.
Porque si algo parece tener claro Santiago Barajas es que actuar, para él, sigue siendo aquello que descubrió cuando era niño frente a una cámara: una manera de convertir lo que imagina en algo real.
Y apenas está comenzando.



