
El actor español habla sobre su nuevo reto interpretativo, el lado más oscuro del fútbol y cómo construyó a uno de los personajes más complejos de su carrera.
Rubén Sanz regresa a la pantalla con un personaje que promete generar conversación. En esta nueva producción ambientada en el universo del fútbol, el actor interpreta a Julián Gómez-Arratia, un poderoso empresario que mueve los hilos desde las sombras y cuya ambición lo lleva a cruzar límites impensables.
Lejos de los villanos tradicionales, Julián es un hombre que justifica cada una de sus acciones desde una lógica empresarial, convencido de que simplemente está haciendo negocios. En entrevista, Rubén Sanz habla sobre el proceso de construcción del personaje, la corrupción que rodea al deporte, su propia experiencia como exfutbolista semiprofesional y el reto de dar vida a un antagonista lleno de matices.
“Julián nunca se siente un villano”
Aunque ha interpretado varios antagonistas a lo largo de su carrera, Rubén Sanz asegura que Julián Gómez-Arratia representa un desafío completamente distinto.
“La visión personal que tiene de no sentirse un villano, sino de considerarse simplemente una persona que utiliza su posición privilegiada para hacer negocios en su propio beneficio.”
Para el actor, esa percepción convierte al personaje en alguien mucho más complejo que un simple antagonista.
El lado oscuro del fútbol
La serie explora las estructuras de poder, los intereses económicos y la corrupción que pueden existir detrás del deporte más popular del mundo.
Rubén reconoce que este universo no le resultó desconocido.
“El fútbol siempre fue mi pasión frustrada, así que soy muy futbolero. Además, tengo amigos futbolistas y exfutbolistas profesionales, por lo que esa parte ‘oscura’ no me sorprendió. Lo interesante fue poder retratarla y mostrarla.”
Un empresario que ve el fútbol como un negocio
Para construir a Julián, el actor se inspiró en ciertos perfiles del mundo empresarial.
“Para esa gente el fútbol no es un deporte, es un negocio. Dejan de lado los sentimientos y las emociones para valorar únicamente los números y las estrategias que les permitan conseguir sus objetivos.”
Esa mentalidad fría y calculadora define gran parte de las decisiones que toma el personaje durante la historia.
La escena más intensa del rodaje
Entre todos los momentos de la serie, existe uno que Rubén recuerda especialmente por su intensidad.
Se trata de la secuencia final, en la que Julián secuestra a la novia del Salsita y termina enfrentándolo con un arma.
“Aunque Julián sea una mala persona, no es un asesino. Ese momento lo lleva a un lugar desconocido para él y termina siendo consciente de hasta dónde lo han llevado sus actos.”
Una rivalidad construida junto a José Ron
En pantalla comparte una intensa confrontación con José Ron, una dinámica que, asegura, nació de forma natural.
“Le tengo mucho aprecio a José. Es un profesional excepcional. Cuando trabajas con grandes actores, los retos se vuelven fáciles. Los dos teníamos muy claros nuestros personajes y esa rivalidad extrema surgió de manera muy orgánica.”
Su pasado como futbolista enriqueció al personaje
Antes de dedicarse por completo a la actuación, Rubén Sanz jugó fútbol de manera semiprofesional, una experiencia que resultó fundamental para darle autenticidad a la serie.
“Conocía cómo funciona un vestuario, las relaciones entre futbolistas, cuerpo técnico y directivos. Haber vivido ese ambiente facilita aportar naturalidad a todas esas relaciones.”
Más allá del deporte
Para Rubén, uno de los grandes aciertos de la producción es utilizar el fútbol como escenario para hablar de temas mucho más universales.
“Queremos mostrar esos comportamientos detestables para que sirvan de espejo. Lo importante es obrar bien y no formar parte de esos comportamientos humanos repugnantes.”
Comprender al villano sin juzgarlo
Después de interpretar numerosos antagonistas, el actor tiene una filosofía muy clara sobre su trabajo.
“Aprendí hace mucho que a los personajes no hay que juzgarlos; hay que entenderlos. Incluso la mente más depravada tiene sus propias justificaciones.”
Según explica, la ambición desmedida y la idea de que “el fin justifica los medios” son rasgos que definen a Julián.
Una historia diferente dentro del mundo del fútbol
Más allá de los partidos y la competencia deportiva, la producción busca mostrar el lado humano de quienes forman parte de ese universo.
“Mostramos el mundo del fútbol como un escenario donde hay personas normales que aman, tienen problemas y enfrentan obstáculos constantes. Esa normalidad es lo que puede marcar la diferencia.”
Un villano lleno de matices
Tras este estreno, Rubén Sanz espera que el público descubra una nueva faceta de su trabajo interpretativo.
“Me gustaría que, aunque este personaje sea un villano como otros que he interpretado, el público vea autenticidad en Julián y matices que lo diferencian de mis trabajos anteriores. Eso es lo que he intentado y ojalá lo haya conseguido.”
Con esta interpretación, Rubén Sanz apuesta por un antagonista que va más allá del bien y del mal, mostrando cómo la ambición, el poder y la corrupción pueden transformar a una persona convencida de que nunca fue el verdadero villano.



